¿Por qué el turrón es de doña Pepa?

Este mes de octubre no falta en las mesas peruanas un dulce pedazo de turrón. Aunque el origen de este postre se remonta a las cocinas africanas y árabes, la versión que nosotros conocemos forma parte de las diversas expresiones culturales que se incorporaron al Perú tras los años de dominio español.
El turrón limeño, esa delicia rectangular hecha a base de harina de maíz, miel y coloridos caramelos frutados, lleva firma: es de “doña Pepa”. Pero ¿realmente existió esa cocinera? Existen diversas versiones y todas apuntan a que sí vivió, allá por el siglo XVIII, en plena era del Virreynato. Su nombre completo era Josefina Marmanillo y era una esclava negra de una hacienda en Cañete. La versión más conocida es la que afirma que doña Pepa, que sufría de parálisis en los brazos, comenzó a moverlos gracias a su devoción por el Señor de los Milagros y en retribución, le ofrendaba cada octubre este delicioso postre.
Otra historia es la que cuenta Luis Alberto Sánchez en un reportaje que publicara en la revista Mundial (1921), en el que dice lo siguiente: “Doña Pepa fue una morena limeña, llamada doña Josefa de Cobos, casada con un empleado de la beneficencia. Doña Josefa era invitada a todas las fiestas criollas e inmortalizó su nombre con esos turrones maravillosos de harina de trigo, manteca, huevo y miel. Era una criolla de ley, no solo hacía turrones sino también el piqueo criollo y preparaba sango, chicha y turrón, especialmente para las corridas de toros de Lima”.
Conozca algunas otras historias relacionadas a uno de nuestros dulces emblemáticos, en este enlace de El Comercio o este otro, del blog Historia de la culinaria peruana.
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