hipertensión arterial Estar o ser hipertenso es, en la actualidad, casi un signo de los tiempos. Vivimos en una época en que los hábitos alimenticios, actividad física y control de las emociones se han modificado en grado sumo. Los trabajos de naturaleza sedentaria, la dependencia de las máquinas, la ingesta permanente de comidas rápidas, cargas de sal o grasas saturadas y la presión que ejerce el actual esquema de desarrollo personal basado en la consecución, a toda costa, del éxito (entendido como el logro de posesiones materiales, buenos empleos) y las consiguientes frustraciones que produce el no conseguirlo, han provocado un aumento exponencial de los casos de hipertensión. Tradicionalmente asociada al envejecimiento y la obesidad, hoy esta enfermedad – una de las principales causas de muerte en el mundo entero- ataca indistintamente a hombres y mujeres de todas las edades, a partir de los 30 años. Por otro lado, existe la hipertensión “emotiva”, asociada tanto al estrés laboral y los problemas económicos provocados por las deudas adquiridas en ese afán por tener cosas que impone la publicidad, o largos períodos de desempleo; como a la pena que se experimenta frente a la pérdida de un ser querido. ¿Qué sabes sobre la hipertensión? ¿tienes información suficiente para que les enseñes a tus alumnos de qué trata esta enfermedad?

Hipertensión, el “asesino silencioso”

La hipertensión arterial (HTA) es uno de los problemas más grandes de salud a nivel mundial. Constituye uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollar enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte en el mundo.

El gran problema de la HTA es que la mayoría de las veces no provoca síntomas; solamente la mitad de los enfermos lo sabe y solo 15 de cada 100 hipertensos están bien controlados.

Hablamos de hipertensión arterial cuando la presión arterial sistólica (PAS) es mayor a 140 mm/Hg (HTA sistólica) y/o cuando la presión arterial diastólica (PAD) es mayor a 90 mm/Hg, pero se ha observado que niveles mayores a 120 mm/Hg de PAS y mayores a 80 mm/Hg de PAD se asocian con desarrollo de HTA a largo plazo y suele aparecer entre los 30 y 50 años.

La HTA trae consigo importantes consecuencias para el organismo. Afecta a las arterias, corazón, cerebro, retina y riñones, llegando a provocar infartos al miocardio, insuficiencia cardiaca, dolores crónicos de cabeza, derrames cerebrales, trastornos de la vista, insuficiencia renal, etc.

La HTA aunque es una enfermedad que no se puede curar, si es una enfermedad que se puede controlar. Ya sea en su control médico mensual, farmacia cercana o de forma doméstica, usted puede llevar registro periódico del comportamiento de su presión arterial, usando un tensiómetro. Existen varias medidas para controlar la presión arterial, entre ellas medicamentos especializados; sin embargo, algunos cambios en el estilo de vida han demostrado una disminución de la mortalidad y un aumento de la sobrevida a largo plazo.

Modificaciones ene le estilo de vida
Existen algunas recomendaciones emitidas por el comité Nacional para la Prevención, Detección, evaluación y Tratamiento de la hipertensión Arterial, cuyas guías de tratamiento son las actualmente seguidas a nivel internacional para el control de la HTA.

Estas incluyen una disminución del consumo de sal en los alimentos, un aumento en el ejercicio, moderar el consumo de alcohol, seguir los enfoques dietéticos para detener la hipertensión (dieta DASH), y perder peso.

Menor ingesta de sal
En estudio se ha observado que una disminución en el consumo de sodio (sal) en la comida, ayuda para reducir la presión arterial. La ingesta diaria recomendada de sal para todos los paciente con hipertensión o pre hipertensión es de 2.8 gramos de sal o menos, lo que equivales a no agregarle sal de mesa a los alimentos, sino consumir solo la cantidad para prepararlos.

Realizar Ejercicio
El ejercicio aeróbico (correr, natación, bicicleta, entre otros) tiene efectos positivo en la presiona arterial, y lo mejor es encontrar alguna actividad que disfrute, sobre todo si la realiza en compañía de alguien más. Lo mínimo recomendado es realizar 30 minutos de ejercicios por lo menos 4 días a la semana. En personas que tengan alguna dificultad en realizar ejercicios extenuantes, pueden realizar caminata con beneficios similares.

Limitar el consumo de alcohol
Limitar el consumo de alcohol es un cambio importante ene le estilo de vida para reducir la presión arterial. Lo recomendable es que los hombres no consuman más de 2 bebidas de alcohol por día y las mujeres no más de 1. Pero. ¿Cuánto es una bebida? Una bebida equivale a 44 ml. de licor (vodka, ginebra, whisky, brandy o ron). 148 ml. de vino (1 copa) o 355 ml. (1 lata) de cerveza.

Cambios en la dieta
El programa alimenticio DASH, sugiere una dieta rica en frutas y verduras (4-5 porciones al día), en fibra (cereales, arroz, pan integral, legumbres; 7-8 porciones al día), en productos lácteos bajos en grasas (2-3 porciones al día). Alimentos ricos en potasio (frejoles, trigo, nueces, plátano, calabaza, zanahoria) en Magnesio (almendras, pepitas, trigo, garbanzo, pan integral) y calcio (la mayoría de los lácteos, pescados y mariscos, leguminosas, huevo, frutos secos); y baja en grasas saturadas y colesterol (carnes rojas, cacahuates, mantequilla, algunos aceites, comida “chatarra”, y otros alimentos procesados).

Seguir este plan ha mostrado una reducción de 6 mm/Hg en la presión sistólica y 3 mm/Hg en la presión diastólica. Combinando este plan con un a menor ingesta de sal produce efectos adicionales sobre la presión arterial.

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